En enero de este año se puso en marcha Vine, y hace 2 meses – Instagram. Más atrás, Snapchat salió de la nada con su lanzamiento hace un par de años. Pero ha sido gracias a las dos primeras por las que los servicios de video en microformato están ganando popularidad a pasos agigantados.

YouTube, aunque sigue siendo el líder en los contenidos con formato de vídeo (tan solo hay que ver los resutados del estudio de Social Bakers que revela a Youtube como la herramienta de vídeo más popular en las redes sociales), no ha llegado a proporcionar la interacción social de la forma que los están haciendo Vine, Instagram y Snapchat. Además son servicios con carga más rápida, y sin elementos que distraen o publicidad. No solo la publicidad es un elemento a favor de los microformatos, también los tiempos de carga, ya que cuanto mejor y más rápido sea la forma de compartir un servicio, más probabilidades de éxito tendrá este. De hecho, ese fue el principal motivo de que se crearan estos vídeos cortos: reducidos tiempos de carga. Cosa que a Instagram no le importó aumentar, ya que se dieron cuenta que al elevar la duración del contenido de 6 a 14 segundos, los cambios eran prácticamente inexistentes para los usuarios.

Más contenido personal y veraz

Todos los servicios se han dado cuenta que los contenidos de micro, por su naturaleza, tienen un carácter más personal, como las personas comparten entre sí las imágenes de su día a día y sus opiniones, y que es precisamente gracias a lo que las marcas pueden avanzar.

BrandsOnVine es un gran recurso que le permite ver cómo las marcas interactúan entre sí.